Mantenimiento del lavavajillas

¿Harto de que tu lavavajillas se estropee? ¿Has tenido que llamar ya alguna vez a un servicio técnico porque lo necesitabas reparar? ¿O simplemente quieres alargar la vida útil de tu electrodoméstico porque acabas de comprarlo y no quieres verte obligado a hacerlo de nuevo en bastante tiempo? Sigue leyendo y sabrás cómo maximizar el rendimiento de tu aparato en cuanto a duración se refiere.

This undated product image released by Kenmore shows a Kenmore Elite Dishwasher 12793 with 360 Degree Powerwash Plus, available in stores by late May 2013. (AP Photo/Kenmore)

Es cierto que cada marca y cada modelo de lavavajillas tienen diferencias en cuanto a fabricación, funciones y piezas, pero todos tienen en común la mayor parte de su esencia, por lo que es posible componer una lista de consejos para poder cuidar mejor de este electrodoméstico que nos hace la vida un poco más fácil permitiéndonos no fregar los platos. Veamos cuáles son estas cosas a tener en cuenta:

  • El filtro. Nunca lo habías limpiado, ¿verdad? Probablemente siquiera te habrías planteado que existe, pero ahí está, y se encarga de recoger toda la basura que fluye presente en el agua de sus tuberías. Aquí puedes encontrarte restos de alimentos, pelos, trozos de plástico de algún tupper roto… En definitiva, un baúl de sorpresas. Conviene revisarlo cada mes para limpiarlo y eliminar toda la porquería que acumula, que no es poca. Esto va a repercutir no solamente en el cuidado y mantenimiento del lavaplatos, sino también en la limpieza y brillo que consigas de tus platos y vasos. Un filtro atascado es muchas veces un motivo por el que llamar a un servicio técnico de reparación, y si podemos evitarlo o posponerlo, mejor que mejor.
  • Úsalo lleno. ¿Te has preguntado alguna vez por qué todos los fabricantes y revistas de consumo recomiendan a los clientes que pongan en marcha su lavavajillas sólo cuando esté lleno? Es principalmente por dos cosas: por un lado, para ahorrar agua, electricidad y detergente. Pero por otro, es para reducir el número de ciclos de lavado que realiza a lo largo del tiempo, lo que supone reducir la velocidad de desgaste de la máquina. Si se usa cuando se llena a medias, para lavar la misma cantidad de vajilla es necesario ponerlo en marcha dos veces, en lugar de hacerlo de golpe cuando esté lleno. Hay hogares donde se conecta todos los días como costumbre, cuando por norma general no es necesario hacerlo. Algunas personas cuentan con una vajilla de tamaño limitada, lo cual les obliga a lavarla más a menudo aunque el aparato no esté lleno. En estos casos es más conveniente ampliar la cantidad de platos y vasos antes que seguir con el régimen de lavados tan frecuente, o incluso plantearse comprar un aparato nuevo de dimensiones más reducidas.
  • Puzzlea. Me vais a perdonar el palabro pero, el espacio del que disponemos para colocar nuestros artículos dentro del aparato es limitado, hay que usar la cabeza para ello. Los platos no deben estar muy pegados entre sí, sino el agua no correrá bien entre ellos. Y los cubiertos no deberían colocarse dentro de los vasos y las copas, porque además de no lavarse bien, pueden romperlos… Y el cristal roto circulando por dentro del lavavajillas puede llegar a causar estropicios al electrodoméstico. La rotura de las aspas suele ser también un motivo frecuente por el que se llama al servicio técnico.
  • Ventílalo bien. Nadie quiere el olor del moho en su vajilla, ni restos de él acumulados en un rincón del lavavajillas. Por tanto conviene, una vez finalizado el proceso de lavado y de haber retirado todos los artículos, dejar abierta la puerta por un breve tiempo para conseguir que se ventile el habitáculo interior y que se evaporen los restos de humedad que queden.
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Mantenimiento general de electrodomésticos

Es comprometido comenzar un artículo mencionando la crisis, pero es que ella ha influído enormemente en nuestras vidas durante estos últimos años, en muchos aspectos. Uno de ellos es nuestra vivienda y su contenido: los electrodomésticos.

Mantenimiento de electrodomésticos en lugar de reparación

Es interesante pensar en un choque de titanes tan grandes como el consumismo marcado en nuestra sociedad y la crisis. Si el primero nos hace comprar, comprar y comprar… Y desechar a la mínima de cambio una cosa por la otra, aunque no tengamos necesidad real de hacerlo, la segunda nos está obligando a replantearnos este sistema. Si bien es un placer -o falso placer- poder gastar y comprar todo lo que queremos cuando lo queremos, en tiempos de escasez este modo de vida ya no es posible.

Aquí se plasma el efecto en los consumidores: durante el último lustro ha descendido el número de ventas de electrodomésticos y ha aumentado el de las reparaciones, sector que siempre ha estado en abundancia de profesionales y hasta hace poco de trabajo suficiente para todos.

Parece que no imaginamos que con la tecnología tan avanzada de ahora sea necesario que nosotros nos preocupemos del mantenimiento de nuestros aparatos como antaño, que mimábamos mucho más todo lo que adquiríamos -quizás porque nos suponía más esfuerzo hacerlo y lo valorábamos más-. Pero sí, existen unos consejos generales para alargar la vida útil de nuestras máquinas, son tan sencillos como estos:

  • Protegerlos del polvo. Parece de broma esta primera medida, pero el principal enemigo de los circuitos electrónicos es el polvo en cuanto a acortamiento de vida útil. Te sorprenderías por la cantidad de electrodomésticos que incorporan actualmente un programador, lo que es un pequeño ordenador en otras palabras.
  • Desconectarlos. El llamado stand by es una de las mayores mentiras que nos han hecho creer. Los circuitos eléctricos siguen recibiendo electricidad y aunque sea a una velocidad menor, siguen sufriendo un desgaste propio de estar conectados. Es incómodo por el día, pero por las noches es muy fácil desconectarlos del enchufe.
  • No sobrecargar enchufes. Un lector Blu-ray apenas tiene potencia pero, ¿conectar una lavadora, un frigorífico y un horno en el mismo enchufe? Mejor no. No es tan siquiera conveniente en casas con una buena instalación eléctrica, y ya ni te digo en el gran número de hogares donde se han echo chapuzas… Ejem ejem, no he dicho nada.
  • Usar productos adecuados. Te sorprendería la cantidad de vitrocerámicas dañadas por querer limpiarse con materiales muy duros que los rayan, o frigoríficos que querían ser desescarchados y han sufrido agujeros en sus tuberías conductoras de gas. Actualmente para todo existen productos específicos que podemos comprar en un supermercado, y normalmente por teléfono suelen poder guiarnos las marcas fabricantes.
  • Usar lo que necesitamos. ¿Para qué poner el frigorífico a una temperatura bajísima si realmente no lo necesitamos? Esto hace que el electrodoméstico trabaje más intensamente y ello indudablemente acorta su vida útil. ¿O para qué dejar el horno calentándose demasiado tiempo si podemos meter ya la pizza? ¿Y la lavadora con sus programas de lavado de duración innecesaria? ¿Y el lavavajillas?
  • Llenar los electrodomésticos. Una lavadora o un lavavajillas conectándose cuando están llenos es una manera ideal de ahorrar ciclos de trabajo. La nevera sin embargo, es mejor no tenerla sobrecargada por la mayor dificultad del mantenimiento del frío.
  • Limpieza. Es evidente que no es bueno dejar las resistencias del horno salpicadas de grasa, ni el frigorífico lleno de escarcha. Una buena higiene es buena hasta para las máquinas.

Como ves, estos 7 consejos son en su mayoría parte del sentido común que debemos aplicar al usarlos. Un servicio técnico es en muchas ocasiones un salvavidas para conseguir una reparación y no necesitar una nueva compra. Pero si tenemos un poco de cuidado con el mantenimiento de nuestros electrodomésticos, probablemente podamos retrasar la posible necesidad de acudir a un servicio técnico.